viernes, 1 de mayo de 2009

La lagarta de tu madre

Las actuales líneas de investigación antropológica parecen indicar que el cerebro humano, tal como lo conocemos hoy, no es más que una evolución ampliada y mejorada del cerebro que tenían nuestros antepasados que son, por orden cronológico: la ameba, el pez, la rana, el lagarto y el mono.

La ameba, el pez y la rana no debían tener demasiadas luces, porque cuando se habla del cerebro primitivo del ser humano, siempre se hace referencia al cerebro reptil. El caso es que dicho cerebro tampoco era un derroche de tecnología punta y servía únicamente para garantizar los servicios mínimos de supervivencia: buscar comida, buscar refugio y aparearse. Nada que ver con el infinito abanico de posibilidades que nuestra actual capacidad cerebral nos brinda, habilidades entre las que destacan:
- Detectar las comisiones del banco e ir a quejarnos.
- Detectar los festivos puenteables y buscar vuelos baratos.
- Detectar el wi-fi del vecino y ponernos moraos a bajar pelis…

Visto esto, la conclusión es que el cerebro reptil es una sección de nuestro cerebro, considerada anacrónica por muchos, pero que ha sabido conservar sus competencias originales a pesar de existir departamentos más eficientes y equipados para desempeñar su tarea, ya que según palabras textuales de una neurona añeja ‘aquí cada vez somos más pero el trabajo lo hacemos los mismos’, un curioso paralelismo con muchos de nuestros organismos públicos.

Por todo ello, no sería ninguna extravagancia que la humanidad hiciera un acto de humildad y reconociese dos cosas:
1. Que toda nuestra evolución se ha producido por una mera cuestión de embellecimiento superficial de la especie, con lamentables excepciones.
2. Que si pensamos como lagartos, somos lagartos, de manera que la expresión ‘no me toques los huevos’ por fin extiende su aplicación al género femenino.

En adelante, frases como ‘tu madre es una lagarta’, deberían quedar exentas de su sentido metafórico puesto que, si todos somos reptiles, nuestras madres también lo son por una pura cuestión de lógica-biológica. Y si tras esta exhaustiva exposición de argumentos siguen quedando incrédulos, los animo a todos ellos a hacer una breve exploración en el seno de sus propias familias y a que me digan si no habita en ellas alguna que otra víbora.

Por otra parte, hay que reconocer que por mucho que el hombre haya aprendido a alcanzar sus objetivos básicos sin babear ni proferir gruñidos, dichos objetivos continúan siendo exactamente los mismos: dígale al buscar comida, buscar curro, llámele al buscar refugio, suplicar por una hipoteca, y a la delicada cuestión del apareamiento, dígale vamos a unir nuestras nóminas para suplicar juntos por la hipoteca, porque lo de follar ya ha pasado a un segundo plano que, como un efecto más de la globalización, todo lo que es producción ya sólo se hace en China...

5 comentarios:

acolostico dijo...

El solo heredar ciertos rasgos básicos es un rollo, porque se pierden cosas tan útiles como la regeneración de posibles apéndices perdidos...

Pero ya es rara la evolución esa ya, sino que se lo digan a un ornitorrinco.

O mejor, hablenle del diseño inteligente...

Anónimo dijo...

Nica: yo creo que muchos humanos del siglo XXI se han quedado con su pequeño cerebro reptil sin dar más cabida a un cerebro más evolucinado.
Vease en todo individuo que busca comida (abre la nevera y se zampa lo que pilla), busca refugio ( en casa de sus padres hasta los 40 por ejemplo que ahí ya se está bien)y aparearse ( cuando hay suerte y se pilla cacho)
Cuánto lagarto hay entre nosotros y , si, alguna que otra víbora.

Sam Faina dijo...

Ahora lo entiendo todo!!! Aplicado a nuestra vida cotidiana es muy evidente que si existe esa parte reptil de nuestros cerebros. O es que nadie tiene ese compañero de trabajo que se queda quieto cuando se le solicita la tarea atrasada. Está esperando cambiar de color... a lo camaleón... claro. O el que de un lengüetazo te roba los bolis... !!Que pasa yo lo he visto!! Los más evidentes són los que "trepan" pero esos creo que usan más la parte cerebral de la babosa... JEJE.

Impaciente por que llegue de nuevo el Viernes. Felicitaciones!!

Anónimo dijo...

No no, Pepi Toria: Envidia de lagartos y vívoras!!! Pero si son muy buena gente... Y están en la cresta de la ola del éxito de la evolución humana.

Pepi Toria dijo...

@acolostico
ahora no recuerdo si en 'V' eran capaces de reponer miembros amputados... qué gran fallo...

@nica
claro claro, que hay quien sólo ha evolucionado por fuera y no hace falta abrirlo para saberlo

@Sam Faina
también está el que te rodea y te aprieta bien fuerte hasta que te pones azul...

@Anónimo
Efectivamente, habrá que plantearse entonces la definición de 'éxito'...