viernes, 26 de junio de 2009

Mira que eres liviana...

Uno de los temas de investigación más concurridos, en relación al comportamiento humano, es el de la teoría de las actitudes contradictorias, basada en largos años de observación y estudio de tres especies: el salmón, el cangrejo y el hombre; el salmón, por aquello de nadar a contracorriente, el cangrejo por lo de caminar hacia atrás y el ser humano por eso de hacer siempre lo que le sale del nabo.

De los últimos progresos en el desarrollo de dicha teoría, se han obtenido conclusiones absolutamente revolucionarias, tales como que las actitudes contradictorias en los tres grupos de individuos mantienen un fuerte vínculo con el fenómeno del apareamiento:

1. El salmón remonta las corrientes fluviales en un alarde de fuerza que precede al esperado momento de esparcir sus simientes, algo así como “Le llaman Body”, pero en agua dulce.
2. El cangrejo se desplaza manteniendo a salvo su retaguardia de posibles crustáceos sodomitas y dando noble muestra de su señorío macho, como pasa en cualquier película de tom cruise.
3. El ser humano, enajenado en su contradicción, o pilla poco o pilla en su propio equipo, como muestra de vicio y desidia propia de una especie corrompida por el pecado original. Dicho más fácil, la maldición de los gueis y las livianas.

Para el caso del fenómeno guei, existiría cierto salvoconducto de carácter histórico, dado que se sabe que los romanos a veces también eran un poco gueis, con esas sandalias trenzadas a media pierna, pero cuando salían al campo de batalla erguían el pilum como el que más y ponían al enemigo mirando pa Cuenca. No sucede lo mismo con las livianas: la mujer, como transmisora de los valores en el seno de la familia, debería dar ejemplo y por eso últimamente las investigaciones sobre la teoría de las actitudes contradictorias, se centran en el universo de lo liviano y sus posibles motivaciones:

1. Los hombres no les gustan. Desviación de nacimiento que afecta a otras especies, sobretodo en el ámbito rural, y que se conoce como “el caso de la oveja machorra”, “el caso de la gata machorra” y “el caso de la perra machorra”, entre otros. A día de hoy no se conoce tratamiento al uso.

2. Los hombres sí les gustan y las mujeres, también. Comportamiento basado en el vicio y en una subversiva lectura y aplicación de la ley del libre mercado de la oferta y la demanda. Otro buen motivo para que las mujeres no aprendan a leer.

Por último, quedaría un tercer motivo tan simple como que sólo les gustan las mujeres, una actitud derivada de una profunda inmadurez y talante caprichoso, que empuja a la individua que lo padece a desear lo contrario de lo que dios y la naturaleza le ha destinado sabiamente, confirmando los eruditos augurios del dicho popular que promulga “a espárragos frescos, tortilla de bacalao”.

viernes, 19 de junio de 2009

Cuida de tu pijo

Está científicamente demostrado que cuando un padre llega a casa y descubre que su nene ha repasado con ketchup las juntas de todas las baldosas, no hay lugar para otra cosa que no sean tres palabras, tres palabras que empiezan por 'su' y acaban con 'madre'. Lo que no se sabía hasta hace relativamente poco era que, mientras se produce el momento su puta madre, el cerebro aprovecha para hacer un reset y la glándula mangoneantus segrega una serie de encimas que adormecen la ira y sumen la mente paterna/materna en un bucle culpabilizante: “como no le dedico suficiente atención, mi hijo expresa su frustración a través de las infinitas posibilidades que el ketchup le brinda.”

Por ello, el mercado pone a la disposición de todos los padres abducidos por su vida laboral, un amplio abanico de productos que, ni de coña les ayudarán a pasar más tiempo con los peques, pero les harán sentir como si fueran mucho mejores padres, y como los sentimientos son lo primero, pues se compra y listo:

1. El lácteo-milagroso. Enchufarle una dosis antes de una interminable jornada de actividades extraescolares. Debe saber que el crío del anuncio se pone incandescente durante la ingestión, así que si en su casa son más de lámparas halógenas, tendrán que buscar otro producto.



2.Meter al niño en una burbuja. Poética imagen empleada en la campaña de una compañía de seguros, en la que se vendía “seguridad para los tuyos”, refiriéndose sin duda a los que se quedaban fuera.

3. Suaves toallitas monodosis perfumadas. Un alud de caricias para el ojal, porque tiempo habrá para que la vida le enseñe su peor cara, o lo que es lo mismo, que le dé por culo.

Y en general, cualquier producto alimenticio que se jacte de llevar hierro o calcio, porque en el lenguaje del marketing publicitario, el hierro y el calcio es a los niños, lo que la fibra a las estreñidas, la soja a las menopáusicas, el bottox a los pellejos y el cochazo a los acomplejados: una fórmula estúpidamente facilona y curiosamente irresistible.

Para el caso en que ninguno de los productos mencionados apacigüe sus profundos remordimientos, y aunque sólo dios sabe cuánto Damien corre suelto por esos (sus) mundos, deberá contentarse con el hecho de que tener un hijo es como tener dinero invertido en letras del tesoro: se pasa uno la vida esperando a cambio de un dudoso rendimiento, pasan años en que ni siquiera lo ves, y la única certeza es que si un día regresa, será porque ya no lo quieren en ninguna otra parte.

viernes, 12 de junio de 2009

No pinta usted nada

La pintura, con eso de que es el arte plástico que precisa de menos recursos para su manifestación estética, es objeto de excesivos aspavientos y trascendentalismos cuando, en sus orígenes, cumplía funciones de lo más mundanas:

En la era de las cavernas, se utilizaba como un vulgar post-it:
- Ayer maté quince antílopes
- Pues aquí solo se cuentan once…
- Es que sigue en la caverna pareada.

Para griegos y romanos, era un arte menor que se aplicaba a la cerámica a modo de octavilla: ‘Hércules ha matado al jabalí’, ‘Nerón ha quemado Roma’…
- ¿Te has enterado de lo de Nerón?
- Es que aún no he leído el ánfora…

Mientras que al otro lado del mediterráneo, los egipcios la utilizaban como inventario para el más allá:
- Me lo dibuje todo, que no quiero problemas
- Pero es que solo le coge un lado…
- Pues me haga dos copias.

Luego, el oscuro medievo con todo el despliegue de santos y jesusines de mirada perdida:
- ¿Qué santo es ése?
- ¡Es la virgen!
- ¿Se quedó virgen por tener esa verruga?
- La verruga es el niño.

Entonces, llega el Renacimiento, alguien inventa la perspectiva fugada y las vírgenes buenorras, y todo gira alrededor de lo mismo…
- No veo a la del nacimiento.
- Está en el centro, sobre la concha.
- Pues cómo estará cuando le den el pecho.

A partir de ahí empieza el reto por el máximo realismo, no sólo en la representación espacial, sino también en la humana. Retratos a porrillo:
-¿Quién es el del noble posado?
-El conde chipirifláutico
-¿Y su jinete?

No contentos con retratar el cuerpo, algunos se empeñan en retratar la luz o el alma y, hartos de tanto noble, llevan a la cumbre pictórica a las chachas y sus tareas domésticas.
-Qué atmósfera cotidiana, qué naturalidad en el gesto, qué luz…
-Qué brillante ese puchero…

Y cuando parece que lo de captar la realidad empieza a ser un hecho, resulta que la realidad es demasiado vulgar y aparecen los ‘ismos’, una serie de estilos que huyen de la expresión literal, realizando tremendas piruetas formal-teórico-sensitivas, para explicar la cosa más mundana:

- Impresionismo: ‘si cruzas los ojos verás una naranja’
- Expresionismo: ‘va a haber que tirar esa naranja’
- Cubismo: ‘¿qué le ha pasado a la naranja?’
- Minimalismo: '¿quién se ha comido mi naranja?'
- Dadaísmo: ‘mida qué dadanja
- Surrealismo: ‘que me maten si eso que sale del ojete del unicornio no es una naranja’
… para acabar en el arte conceptual y su ‘naranja sobre fondo naranja’.

En conclusión, que lo de pintar no es tan sublime, que hoy día nacen pintores en cualquier familia y sobretodo, por lo que la historia nos enseña, la cuestión está en ir pintando cada vez menos… es como vivir en una sociedad democrática.

viernes, 5 de junio de 2009

La importancia de estar caliente

El día en que Newton fue golpeado por una manzana y decidió inventar la sidra, se hallaba cobijándose del sol bajo aquel árbol. Esta anécdota confirma la teoría de que la reacción natural del hombre por combatir el calor, ha dado lugar a grandes inventos, cuyo particular origen se desconoce:

1. Los jerséis de punto. Paradójicamente, surgieron de aprovechar la lana que se quitaba a las ovejas para evitarles el calor. Pero la cuestión es que antes de pensar en esquilarlas, hervir la lana, cardarla, hilarla, teñirla y tejerla, se optó por soluciones mucho más sencillas tales como darle un abanico a cada oveja. El resultado fue que en lugar de pasarse el día trotando y comiendo, se quedaban junto al redil abanicándose y hablando de la actualidad, la leche se hacía cuajada y luego no salía ni pa dios. De modo que no quedó otra que hacer jerséis, que a falta de refinamiento en su materia prima y limitaciones de manufactura, pecaban de una rigidez tal que, según algunos textos de la Edad Media, fueron herramienta indispensable de la Santa Inquisición.

2. Las bragas brasileñas. Con el objetivo de minimizar la cantidad de tela a la vez que maximizar las condiciones de confort del culo brasileño, patrimonio de la humanidad para muchos, se realizó un cálculo detallado de las condiciones medias de asoleo (recorrido, intensidad y ángulo) y se recreó su trayectoria sobre una reproducción en cera del trasero estándar. La zona del modelo donde la superficie empezó a derretirse sería la que debía ser cubierta por la prenda, mientras que la parte que quedó intacta sería la que quedaría descubierta y permanentemente ventilada para evitar el antiestético efecto de condensación y goteo. Tras tan maravillosa muestra de capacidad inventiva y por una extraña carambola de asociación de ideas, después de las bragas se inventó la samba y ese fue el último invento brasileño del que se tienen noticias.

3. Los programas de sobremesa. Partiendo de que el calor resulta especialmente duro al mediodía y que la solución de la siesta a veces produce niños, se realizaron diversas encuestas para concretar aquellos contenidos que mantienen al obrero clavado en su silla y con la líbido en stand by: el contenido más votado fue la duquesa de alba, con la particularidad que los efectos de su acción-bromuro perduran durante las siguientes tres horas, blindando cualquier posibilidad de que la telenovela de turno acabe poniendo cachondo al personal a base de 'gitanas' y 'gavilanes'.

Y como en ninguna cabeza cabe imaginar un mundo sin jerséis, sin bragas y sin la duquesa de alba, se concluye que el calor es uno de los grandes acicates del progreso de la humanidad, por lo que desde aquí reivindicamos la importancia de estar caliente, y es que está científicamente comprobado que la falta de calor, además de hacerte insustancial (miren a los suecos), te hace cornudo, que como dice el refrán ‘cuando no hay calor en el nido, lo busca fuera el marido’.