viernes, 10 de julio de 2009

Mete a mamá en un tren

Como un efecto colateral más de la bicoca de hacerse adulto, sucede que una vez superada la infancia y la pubertad, se produce un distanciamiento natural respecto a la figura materna. Irónicamente y de forma paralela a este fenómeno, cuanto más se aleja el adulto de su propia madre, más reiteradamente empieza a acordarse de la madre del prójimo. Pero no por ello la madre propia deja de jugar un papel importantísimo en la vida del individuo, una madre es como el kh-7, se mete por todas partes y no deja huella, o sí, porque seguramente, ante algunas situaciones anodinas, le resulte a usted relativamente sencillo intuir que “su madre ha pasado por allí”:

- Cuando vas al médico de siempre a enseñarle un lunar y te advierte sobre los riesgos de parir después de los treinta.
- Cuando ves salir de tu parroquia a una mulata con un abrigo idéntico al que guardas en casa de tus padres.
- Cuando te llama tu tía del pueblo para interesarse por la evolución de tu herpes vaginal.

Porque la bendición de tener una madre también se cobra peajes, y si no lo cree vaya a visitar a la suya y dígale algo bonito, ya verá con qué sutileza le recuerda que no está usted, ni mucho menos, a la altura de merecerla:

- Qué bueno te ha quedado el cordero
- La semana pasada me quedó aún mejor y te llamé, pero como nunca estás.

-
Me encontré a Ramón y me dio saludos para tí.
- Qué buen chico, además se desvive por su madre.

- Me alegro de que hagáis ese viaje, seguro que disfrutáis mucho.
- Qué vamos a hacer si no, si vosotros ya hacéis vuestra vida.

- Qué guapa estás en la foto de la boda…
- Cuántas ilusiones, si llego yo a saber lo que me espera…

- ¿Te ha gustado el ramo que te he traído?
- Yo te traje al mundo y no voy por ahí presumiendo…

Sin embargo, pruebe a sugerirle que se ha equivocado en algo, el resultado es sorprendente:

- ¿Pero cómo se te ocurre tirar todos mis diarios?
- Porque nunca los leías.

- Me hubiera gustado que me trajeras una ensaimada de Mallorca.
- Sí, para que luego no te la pongas.

Y es que una madre siempre cae de pie, da igual desde dónde la tire.

Por todo ello, si tiene usted una madre y empieza a plantearse la disyuntiva de cortarse las venas o dejárselas largas, antes de tomar una decisión debe saber que ante el gran reto de sobrellevar a una madre sólo puede usted aspirar a dos cosas: tener energía y tener paciencia, porque lo de tener una escopeta sigue estando un poco mal visto.

4 comentarios:

acolostico dijo...

madre no hay más que una... Pero siempre se puede ampliar el pack con una suegra. La combianción puede dar resultados insospechados.

De todas formas, madre no hay más que una y a ti te encontre en la calle... Y toito te lo consiento menos le falte a mi mare...

Y es que a las madres hay que educarlas desde pequeñito...

Anna dijo...

Distanciamento temporal...

Els testos s'assemblen a les olles, ja ho diuen...

No hi ha res pitjor que trobar-te dient coses que abans et deia la teva mare.. .(i adornar-te'n... Uix!)


(i la meva santa mare, amb els seus canelons, s'ha guanyat la meva gratitut eterna... Caps de setmana de tant en tant, això si...Tampoc cal abusar..Que una no és massoca)

manu dijo...

Cuando te llama tu tía del pueblo para interesarse por la evolución de tu herpes vaginal
Pues mi madre fue la que me enseñó que los trapos sucios se lavan en casa y no se tienden a la vista de los demás.

Hay que tratarlas bien, que luego tienen que cuidar a los nietos :P

Nica dijo...

"La segunda es que sólo puede usted aspirar a dos cosas: tener energía y tener paciencia, porque lo de tener una escopeta sigue estando un poco mal visto"
( y si no tenemos ni energia ni paciencia?????)
Lo peor de todo es que cada año que pasa, te das cuenta que la genética no falla, y que todo aquello que nos daba,nos da y nos seguirá dando rabia de nuestra madre,eso mismo acabamos haciendo nosotros. Sólo tenemos que esperar 30 años y ver en lo que nos acabamos convirtiendo...