viernes, 3 de julio de 2009

Nunca me dices cosas bonitas

El verbo reprochar, del latín vulgar repropiare, significa ‘acercar, poner delante de los ojos’. Efectivamente, se habrá dado usted cuenta de que en momentos en los que uno piensa que no le quedan energías para nada, basta que alguien diga algo inconveniente para echar mano de las reservas y, a falta de poder plantarle una buena hostia, ponerle algo delante de los ojos.

El reproche está fuertemente arraigado a nuestra historia con frases míticas como el “tú también hijo mío” o “no llores como una mujer lo que no has sabido bla bla bla…”, pero más allá de los reproches que han marcado los grandes momentos de auge y caída de las civilizaciones, existe un extenso legado de anécdotas reprochiles, desconocidas por muchos, y no exentas de cierta pulsión dramática:

Jesús rezando entre los olivos.
- Morirás, hijo mío, para salvar a los hombres…
- ¿Y por qué no lo haces tú?

Los hermanos Pinzón a los cinco minutos de pisar tierra.
- Pues va a ser que esto no es la India…
- Así que “la tierra es redonda y por este lado se llega antes”, cómo me joden los listos...

La esposa de Eisenhower a la hora de la cena.
- Ahora no puedo atenderte vida, que estamos desembarcando…
- ¡Siempre tienes alguna excusa para llegar tarde!

Con mucha menor trascendencia para la humanidad, lo de poner algo delante de los ojos, es un fenómeno presente e indisoluble en la mayoría de las situaciones que nos depara la vida cotidiana:

1. El reproche amoroso.
- Te repito que no quiero verte más.
- Ay, nunca me dices cosas bonitas

2. El reproche culpabilizante.
- No te enfades mamá, pero al final no iremos a cenar.
- No me enfado, me queda tan poco tiempo que quiero aprovecharlo estando feliz.

3. El reproche sabelotodo.
- He leído que cuando se convive con un incontinente verbal que se pasa el día relatando todo lo que hace y deja de hacer, su pareja acaba padeciendo de insomnio y fuertes migrañas.
- Ya lo sabía.

4. El reproche de género.
- ¡Rápido señora, tiene que venir conmigo que la casa está en llamas!
- No crea que va a impresionarme entrando de esa forma por mi ventana...

5. El reproche sobrado.
- Le juro, agente, que no he visto el paso de cebra.
- Pues por la vieja mejor ni le pregunto.

6. El reproche rencoroso.
- Me olvidé comentarte que en ese vaso había bromuro.
- Pues haberlo dicho antes

Porque al fin y al cabo, lo de hacer un reproche es como celebrar un gol del Barça en un bar de periquitos: aunque algo en tu interior te dice que no deberías, sencillamente te importa un huevo.

4 comentarios:

Albert dijo...

Pepi, muy interesenate tu definición inicial de reproche "poner algo delante de los ojos", pero yo encuentro más acertada "tocar los cojones verbalmente".

Por cierto de todos los tipos de reproches que nos explicas, me quedo con el culpabilizante pues es el que más jode.

acolostico dijo...

Ah el reproche, que tanto alivio da...

Será una cosa de géneros...

De todas formas, cuidado con su abuso, pues puede tener efectos secundarios... No habías dicho que...

manu dijo...

No seríamos personitas si no nos sintiéramos pinchados con ciertos reproches, y bien desahogados cuando nos toca soltar los nuestros.

Claro que en exceso pueden resultar un arma de destrucción masiva... de parejas, amistades, familias.

Anna dijo...

"Ja t'ho deia jo...ja t'ho deia"...

dios... se'm posen els pèls de punta de sentir-ho...


De todas formas, cuidado con su abuso, pues puede tener efectos secundarios... No habías dicho que...

Cert...però això implica tenir bona memòria ...