martes, 8 de octubre de 2013

El síndrome de la bata rosa


El día en que usted, rebosante de orgullo cosmopolita, entre por primera vez en uno de esos establecimientos poblados de mujeres orientales de baja estatura, ataviadas con uniforme rosa, tal vez crea que se trata de graciosas duendecillas y que acaba usted de llegar al país de las gominolas; pero se dará inmediata cuenta de su ingenuo error cuando una de ellas tire de su manga y lo aposte frente a una especie de trono con una palangana a los pies y le ordene:
-       Quita sapato y sienta ahí.
Verá que su trono forma parte de una hilera ocupada por otros como usted cuyos pies están en manos de las afanosas chinitas que faenan con la eficiencia de una rianxeira limpiando percebes. Seguramente decidirá usted parapetarse tras una revista mientras nota como el cepillo, los brochazos de desinfectante y varios objetos de naturaleza despreciable pasan a toda velocidad por todos y cada uno de sus deditos. Pero llegará un momento en que la actividad se detendrá bruscamente y una voz se dirigirá a usted en los siguientes términos:
-       ¿Aredonda o areta?
Y usted, aún profano en la materia, contestará con un socorrido «¿Eh?» a lo que ella replicará inmediatamente.
-       ¡Sí! ¡aredonda o areta!
Entonces comprenderá que ha llegado el «¿Te saco las tripas?» de la pescadería y usted mirará tontamente hacia sus pies pensando que va a encontrar ahí la respuesta. La china adopta una postura inmóvil y tensa mientras usted insiste en pasar lista: pulgar acabado con una graciosa curva, índice y corazón enrasados como si llevaran chapela y los dos borderline del final se rebelan apuntando un vértice. Acaba de descubrir que hacer uso de la coherencia tampoco va a servirle en esta ocasión. Mientras tanto, la china lo escruta empuñando su alicate y urge despertar su complicidad:
-       Las de las manos las llevo redondas —dirá usted mostrándoselas.
-       ¡Aredonda! —concluirá ella triunfante, ansiosa por proseguir su laboriosa tarea.
-      ¡No!... es que, mira las de en medio… están muy apuradas y rectas…
-       ¡Areta! —concluirá ella de nuevo, presa de un imparable frenesí.
-       ¡Espere! Me refiero a que, aunque quedarían mejor redondas, no creo que...
-       ¡Aredonda!
Y será en ese momento en el que usted al fin comprenderá que la cosa no va nada bien.
-     ¡Pero es que están demasiado cortas! —gritará por efecto de un pavor repentino— ¡no puede hacerse nada!
Y entonces, se producirá el inesperado giro dramático. Ella le escrutará gravemente, concentrando milenios de sabiduría ancestral en sus ojos y, con un tono innovadoramente ufano exclamará:
-       No ¡Yo puero hasé aredonda! —cimbreando rítmicamente su alicate en el vacío.
Y mientras usted se pregunta si existe algún motivo científico que explique por qué esas chinas (de mierda) no asumen con naturalidad las limitaciones geométricas de la carne, desde un rincón recóndito de su cabeza una voz le aconsejará que jamás ponga en jaque a una china vestida de rosa que empuña un alicate de acero quirúrgico, a menos que busque usted un final a lo Tarantino. Por lo que acabará claudicando:
-       Pues aredondas
Y hundirá la cara en la revista mientras se pregunta si al salir le entregarán sus menudillos coquetamente empaquetados con celofán.
Sin embargo cuando salga de allí con sus diez dedos bien saneados e intactos le parecerá que incluso camina más ligero, que el mundo es un lugar maravilloso y la gran muralla china, el mayor tesoro de la humanidad. La única salvedad es que en adelante no podrá ver una bata rosa sin ser presa de un repentino sudor frío.

5 comentarios:

Marta dijo...

Y luego llegas a casa y les dices a tus hijos "teneis más peligro que una china en bata rosa! (lima en mano, of curse!)"

lobloc.net dijo...

Nomenterao de ná. :(

¿Es que ahora la colonia china en Barcelona se dedica al sector de la manicura?

Saludos desde lejos.

Bororo dijo...

Eso te pasa por no entrar en un spa... un spa es totalmente diferente..

totalmente.. la bata, por ejemplo, es de otro color. Y el acneto puede ser un pelin mas tailandes

Buneo no necesariamente, pero vamos un spa nada que ver nada que ver.

acolostico dijo...

Arecta, sin duda, siempre, ni un segundo de duda se me pasaría por la cabeza.

Ante la perfidia oriental cabezonería baturra.

Ande vamos a parar.

ignasi daroca dijo...

vely intelesting